La Santísima Trinidad encierra la más sublime de las liturgias, en la que el Padre engendra al Hijo y de ambos procede el Espíritu Santo. Por la Encarnación, el Hijo, como Sacerdote, glorifica al Padre al ofrecer las plegarias y oblaciones de todo su Cuerpo Místico, al cual pertenecen incluso los ángeles, como afirma Santo Tomás de Aquino (cf. Suma Teológica, III, q. 8, a. 4). En esta tierra, la santa misa es la oración por excelencia, celebrada en la persona del propio Cristoin persona Christipor el ministro ordenado. El papel de éste …