En algunas iglesias, en la comunión recibimos la sagrada hostia mojada en vino, es decir, el cuerpo y la sangre de Jesús. En otras, sin embargo, sólo los sacerdotes y diáconos reciben la sangre; los laicos, nada más que el cuerpo. Padre, ¿podría explicarme por qué no se les ofrece también a los laicos la sangre de Jesús?
Wilson Zanola (vía correo electrónico)