Ellos quieren entregar la vida a Dios, ¡pero necesitan que usted los ayude!
Forme parte también de esta hermosa misión, ayude a los Heraldos a evangelizar por todo el mundo, ayude a formar sacerdotes para la mies del Señor y apoye los estudios y los gastos de manutención de las hermanas de Regina Virginum.
Ellos quieren entregar la vida a Dios, ¡pero necesitan que usted los ayude!
Forme parte también de esta hermosa misión, ayude a los Heraldos a evangelizar por todo el mundo, ayude a formar sacerdotes para la mies del Señor y apoye los estudios y los gastos de manutención de las hermanas de Regina Virginum.
¡Oh, María!, Virgen purísima y sin mancha, casta esposa de San José, tiernísima madre de Jesús, perfecto modelo de las esposas y madres, llena de respeto y confianza, a ti me dirijo y, con los …
Como que el Reino de los Cielos se gana haciéndonos violencia, y el que crea que puede santificarse sin padecer y sufrir se engaña, tiene una idea errada de la santidad. Nos debemos decir a …
«En su última enfermedad —afirma sor Fabruzzo—, sufría dolores atroces y angustias sin una sola queja y mantenía un semblante alegre y sereno. Decía que el padecimiento provocado por la dolencia es más meritorio que …
Mis queridísimas hijas en nuestro Señor. […] Habéis nacido precisamente para los tiempos en que vivimos; vuestra vocación es exactamente la lucha espiritual mediante las armas de la oración y de la inmolación, contra Satanás …
Comprendo cuánto estará pasando, porque si tuviera siempre la alegría del sacrificio, no podría llamarse cruz lo que el Señor le envía; pero mire, predilección mayor es que Él quiera crucificarle así con Él. […] …
El amor de Gertrudis por el crucifijo era tierno y delicado. Al no poder su piedad soportar que Jesús estuviera suspendido de duros clavos de hierro, un día los reemplazó por capullos de clavel perfumados. …
La solicitud del P. Bertrán por los intereses temporales de su comunidad era tan sólo un reflejo de una solicitud mucho más tierna por la perfección espiritual de aquellos que estaban a su cargo. […] …
Cuando [San Nicolás de Tolentino] subía al púlpito, la sola vista de su rostro angelical y austero cautivaba el auditorio, dominándolo de tal suerte, que todos permanecían profundamente recogidos, silenciosos y como pendientes de sus …
He aquí que María deja ya la tierra; y acordándose de tantas gracias como allí recibió de su Señor, la mira con afecto y compasión a la vez, por dejar en ella tantos pobres hijos …
Yo soy el amor. Mi corazón no puede contener la llama que constantemente lo devora. Yo amo a las almas hasta tal punto que he dado la vida por ellas. Por su amor he querido …