“Antes del bautismo pertenecíamos al demonio como sus esclavos”, dice San Luis María Grignion de Montfort. Después del bautismo somos esclavos de Jesucristo. ¿Cuál es el modo más perfecto de vivir esta esclavitud a Jesucristo?

Pongo a su disposición online el texto del tratado: https://bit.ly/TratadoVD