Dios permanece inalterable en sus designios y quiere que los hombres tengan la misma conducta para ir hasta Él. Si la Santísima Trinidad escogió a María en la Encarnación, no cambiará de procedimiento a lo largo de los siglos y continuará por María la santificación de las almas. María fue y siempre será el “Tesoro del Señor”, gracias al cual todos los hombres se enriquecen de virtudes ante el Altísimo.

Pongo a su disposición online el texto del tratado: https://bit.ly/TratadoVD