Memoria facultativa de san Martín I, papa y mártir, que condenó la herejía de los monotelitas en el Sínodo de Letrán; y cuando el exarca Calíopa, por orden del emperador Constante II, invadió violentamente la basílica de Letrán, fue arrancado de su sede y conducido a Constantinopla, donde quedó prisionero bajo fortísima vigilancia; finalmente, relegado a Quersoneso, pasados unos dos años alcanzó el fin de las tribulaciones y la corona eterna.