Martín de Dumio, obispo (†579). Oriundo de Panonia, de la actual Hungría, hombre de gran erudición, ocupó la sede episcopal de Dumio y después la de Braga. Gracias a su celo apostólico y a su predicación, los suevos abandonaron la herejía arriana y abrazaron la fe católica. Se empeñó con ardor en la erradicación de las costumbres de la idolatría, incluso lingüísticas, como en la designación cristiana de los días de la semana, y escribió importantes opúsculos, especialmente de orientación moral, catequética, pastoral y de vida monástica. Con su virtud y sabiduría, dice san Isidoro de Sevilla, la Iglesia floreció en Galicia.