San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia. Tras la muerte de su madre, se retiró al desierto. Llamado a Antioquía, fue ordenado diácono, sacerdote y después nombrado obispo y patriarca de la sede de Constantinopla, capital del Imperio de Oriente. Por el fuego y la sabiduría de sus palabras, fue apodado Crisóstomo, palabra griega que significa «boca de oro». Murió en el exilio en 407, dejando una abundante producción intelectual.