San Emiliano de la Cogolla, sacerdote (†cc. 574). Abandonando el pastoreo, se entregó a la vida eremítica. Por su fama de santidad, el obispo de Tarazona, España, lo ordenó sacerdote. Ejerciendo santamente sus funciones, fue muy envidiado, lo que obligó al obispo a enviarlo nuevamente a las soledades de las montañas, donde fundó una comunidad.