Tras cinco años de trabajos de restauración, la histórica Basílica de la Natividad volvió a manifestar el esplendor original de sus mosaicos y columnas, atrayendo hacia Belén a un número récord de visitantes en diciembre.
El venerable templo fue edificado en el siglo IV a petición de Santa Elena, madre del emperador Constantino, en el lugar donde nació Nuestro Señor Jesucristo. La actual estructura del edificio data del siglo VI, cuando Justiniano I, emperador de Bizancio, ordenó su reconstrucción. A causa de numerosos conflictos políticos y religiosos que asolaron la región, varias partes de la basílica estuvieron más de seiscientos años sin ningún tipo de mantenimiento.
La restauración empezó en 2013, año en que la Unesco declaró al templo como Patrimonio de la Humanidad, y debe ser concluida en 2020. Entre los trabajos ya terminados destacan la renovación de las vigas del tejado, así como la limpieza de 120 metros cuadrados de un grande y lindísimo mosaico que cubre las paredes principales. En 2019, año en el cual se espera que 1,2 millones de peregrinos visiten la basílica, serán restauradas las columnas, el mosaico del pavimento, los azulejos y el jardín de entrada.
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