Un alma no puede acercarse a mi Corazón sin alegrarse, porque soy un horno de gozo y de felicidad. Incluso en los momentos en que asocio más íntimamente un alma a mi Pasión y a mis sufrimientos, sé trocarle toda su amargura en dulzura.
Palabras de Nuestro Señor Jesucristo a la Beata Dina Bélanger
Octubre de 2026, n.º 279
Septiembre de 2026, n.º 278
Agosto de 2026, n.º 277
¿Quiénes son los Heraldos del Evangelio?
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