29. CAPITVLVM QVINTVM - Villa et Hortus – Lectio tertia
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En esta clase veremos un curioso diálogo entre Emilia y sus hijos. La pequeña, Julia, fue al jardín y trajo consigo cinco rosas que allá había recogido. Su madre, al verla, se queda contenta y comenta la belleza de las rosas y también la belleza de su hijita. Sin embargo, los chicos van a hacer un comentario ofensivo a su hermana, diciendo que ella no es bella, sino más bien, fea. Esto la entristece mucho y ella se aleja. Emilia se enoja con esta actitud y les manda que coloquen las rosas en agua. Cuando parece que, por lo menos, esto lo van a hacer bien, resulta que una de las esclavas, Delia, ve que Marcos ha tirado a Quinto a la piscina y se está ahogando. Realmente, ¡este Marcos es un puer improbus!
Como podrá ver, a lo largo de todo este capítulo, hemos ido usando los verbos en la tercera persona del plural. Antes, solo usábamos -t (tercera persona del singular: él o ella) para los verbos en el modo indicativo, y, por otro lado, cuando usábamos el modo imperativo, no colocábamos nada. O sea, «se quitaba la -t».
Ahora, cuando los verbos aparecen en el modo indicativo, hemos usado la terminación -nt, que es para la tercera persona del plural (ellos o ellas). Como, por ejemplo, habent, habitant, veniunt.
Y, por otro lado, también hemos escuchado el plural en el modo imperativo, cuando se añadía la terminación -te. Por ejemplo, si queremos decir ¡ven! decíamos veni. Pero ahora, usamos el plural: y para decir ¡venid!, decimos venite! Otros ejemplos: vide, videte; saluta, salutate; sume, sumite.
¡Ah, y debe acordarse de que en latín hay cuatro conjugaciones, y no sólo tres, como en español! O sea, hemos de saber bien cómo terminan los verbos de cada conjugación, en el singular y plural, y en los modos indicativo e imperativo.