Hoy vivimos una situación inusitada, que nos alcanza a todos, indistintamente. Calamidades, enfermedades, violencia sin precedentes; crisis moral, económica y política; escasez, corrupción, escándalos; ataques a la fe y a la religión; destrucción de la familia, inmoralidades y pecados inimaginables. Podemos decir que vivimos en el caos. Creyentes y no creyentes, personas correctas e incorrectas, justos e injustos, buenos y malos, todos se ven envueltos en estas crisis. La gran diferencia está en cómo reaccionamos ante tales circunstancias.  Aceptar o rechazar lo que nos es impuesto es lo que nos permite mantener el equilibrio o, por otro lado, dejar que el caos se instale también dentro de nosotros.

Hay mucha especulación, muchas preguntas y pocas respuestas, pero, en medio de esta situación tan anormal, los Heraldos del Evangelio vienen en su ayuda trayendo respuestas a sus indagaciones. En 1917, Nuestra Señora se apareció a tres inocentes niños que pastoreaban las ovejas de sus padres y no conocían nada del mundo, y les reveló importantes secretos sobre el futuro de la humanidad. A lo largo de cien años, hubo personas que creyeron en las apariciones y en las profecías de Fátima y aceptaron convertirse y cambiar de vida. Muchos, sin embargo, continúan caminando distraídos, despreciando y ofendiendo a Dios.

Dividido en 12 clases, el curso «1917: Fátima, secretos y profecías» responderá a sus preguntas y le ayudará a organizar sus ideas, en medio del vendaval que azota la faz de la tierra, proporcionándole reflexiones profundas que le permitirán separar el trigo de la cizaña, lo real de lo imaginario, la verdad del error. No se trata solamente de un curso más de formación católica, sino de una oportunidad única que le indicará el rumbo a seguir en medio de tantas incertidumbres.

Las profecías hechas por la Virgen María en Fátima, se están cumpliendo, y el momento actual en el que nos encontramos es muy serio. Pocos aceptan el sufrimiento y muchos esperan soluciones mágicas para los problemas que nos asolan, sin embargo, sólo existe una solución: agarrarnos a las manos de Nuestro Señor y permitir que Él nos conduzca. María es nuestra gran medianera, Aquella que toma nuestra mano débil y la coloca entre las manos fuertes de su Hijo Jesús.

Impartido por el P. Manuel Rodríguez, con mucho entusiasmo y profundo conocimiento de la materia, este curso será un divisor de aguas en su vida. Cada una de las clases le ayudará a crecer en la fe, en la piedad y en la esperanza; y le servirá de preparación para cumplir con su papel dentro de los grandes cambios que ya estamos viviendo.