Memoria facultativa de la dedicación de la basílica de Santa María la Mayor. Narra la tradición que la Virgen Se apareció en sueños, la noche del 5 de agosto, al papa Liberio y a un patricio romano, pidiendo a ambos que construyeran una iglesia en honor de Ella. A la mañana siguiente, pese a estar en pleno verano romano, el monte Esquilino estaba milagrosamente cubierto de nieve, indicando el lugar donde debía edificarse la basílica.