8. El Comunismo
De la Revolución Francesa nació el movimiento comunista de Babeuf. Y más tarde, del espíritu cada vez más vivaz de la Revolución, irrumpieron las escuelas del comunismo utópico del siglo XIX y el comunismo llamado científico de Marx. Y ¿qué puede ser más lógico? El deísmo tiene como fruto natural el ateísmo. La sensualidad, rebelada contra los frágiles obstáculos del divorcio, tiende por sí misma al amor libre. El orgullo, enemigo de toda superioridad, debía atacar contra la última desigualdad: la de las fortunas. Así, ebrio de sueños de una república universal, de la supresión de toda autoridad eclesiástica o civil, de la abolición de cualquier Iglesia y, después de una dictadura obrera de transición, también del propio Estado, surge la nueva barbarie del siglo XX, el producto más reciente y más extremo del proceso revolucionario.