Para el hombre, conocer el fin para el cual las criaturas han sido creadas es tan necesario como conocer el suyo, del cual puede llegar a desviarse si hace un mal uso de ellas. Para llegar a un equilibrio en el uso de todo lo que le rodea, el hombre debe servirse de las criaturas tanto cuanto le ayuden a alcanzar su propia finalidad, y apartarse de ellas tanto cuanto le impidan alcanzar ese mismo fin. Para ello es necesario ser indiferente con respecto a todas las cosas creadas.
Octubre de 2026, n.º 279
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