La belleza y el rigor de la sagrada liturgia adquirieron un brillo especial el 4 de octubre de 2026, en la sede de Maringá, en Paraná. En una solemne celebración eucarística presidida por el P. Lucas García, fueron instituidos nuevos monaguillos para el servicio del altar, asumiendo el sublime encargo de colaborar en los santos misterios.
La ceremonia marcó un hito en la formación espiritual de estos jóvenes, que respondieron con entusiasmo a la llamada a servir a Dios desde los albores de sus vidas, haciendo del altar una escuela de virtud y santidad.
La iglesia, llena de fieles y familiares, fue testigo emocionado del compromiso asumido por los monaguillos, que prometieron desempeñar sus funciones con piedad, respeto y esmero.
En tiempos en los que lo sagrado se minusvalora con frecuencia, ver a jóvenes entregarse con tanto empeño al servicio del altar es un signo consolador de la vitalidad de la Iglesia y de la eficacia de la gracia divina en las nuevas generaciones.
Créditos fotográficos: Maria Fernanda Aguiar
Octubre de 2026, n.º 279
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