San Berardo, obispo (†1130). Perteneciente a la noble familia de los condes de Marsi y Sangro, se hizo benedictino en Montecassino. A los 30 años, elevado a la dignidad episcopal de la diócesis de Marsi en los Abruzos, Italia, luchó contra la simonía, se dedicó a la restauración de la disciplina eclesiástica y protegió a los pobres.