El afecto de Dña. Lucilia para con los demás tenía como modelo al Sagrado Corazón de Jesús. Y el corolario de ese afecto era la abnegación, la renuncia de uno mismo en favor de la persona a la que se quiere mucho. Muy razonablemente, muy católicamente, veía en la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, el eje mismo y el modelo perfecto de todo afecto. Es decir, querer mucho es como el Corazón de Jesús nos ama a cada uno de nosotros; quererle mucho es amarlo con un amor que es el símil —guardada la proporción— del amor que Él nos tiene. En eso consiste la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, la cual realiza, así, el proceso, el periplo, el circuito entero del alma humana.
Eje y modelo de todo afecto
Eje y modelo de todo afecto
Lea este artículo gratis.
Crea tu cuenta gratuita y tendrás acceso a todos los artículos.
Lee gratis al registrarte.¿Ya estás registrado? Acceso.
Revista Heraldos del Evangelio. Año XXIV. N.º 278. Septiembre 2026
Revista Heraldos del Evangelio. Año XXIV. N.º 277. Agosto 2026
Revista Heraldos del Evangelio. Año XXIV. N.º 276. Julio 2026
¿Quiénes son los Heraldos del Evangelio?
Auxilio de los cristianos
Villancicos