Santa Angadrisma, abadesa (†c. 695). Deseaba consagrarse a Dios, pero su padre la prometió en matrimonio. Una terrible enfermedad forzó la ruptura del compromiso. Curada milagrosamente, ingresó en el monasterio benedictino de Oroër-des-Vierges, cerca de Beauvais, Francia, del que fue abadesa.