Nadie que tenga un deseo auténtico de ver el triunfo de la Virgen Santísima se sentirá decepcionado.

Por esta razón, el Mensaje de Fátima ha servido de estímulo para muchos fieles católicos, al promover una sincera conversión de los corazones.

Quienes sigan el camino indicado por la Santísima Virgen, rezando el Santo Rosario y recibiendo asiduamente los sacramentos, crecerán siempre en la vida de la gracia y en el amor a la Iglesia verdadera.

Mons. João Scognamiglio Clá Dias