Si el mundo de hoy día está sumergido en un océano de males y expuesto a peligros que lo rodean por todas partes, no se debe únicamente a las disputas económica y políticas sino, principalmente, a una grave crisis moral y religiosa.
De ahí surgen las angustias, las incertidumbres, la desorientación generalizada. Sin embargo, al igual que en situaciones críticas anteriores, la solución está al alcance de la mano... y de nuestro corazón: la devoción al Santo Rosario.
Octubre de 2026, n.º 279
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