No ha habido, ni habrá jamás un solo monarca dotado de la capacidad de gobernar el interior de los hombres, además de conducirlos debidamente en la armonía de sus relaciones sociales, sus empresas, etc. El único Rey plenísimo de todos los poderes es Cristo Jesús.
A través del Evangelio y, sobre todo, al erigir la Santa Iglesia, maestra infalible de la verdad teológica y moral, Jesús perpetúa hasta el fin de los tiempos el imperecedero tesoro doctrinal de la fe. Por medio de esta magna institución, orienta, sostiene y santifica a todos los que ingresan en ella, y sale en busca de las ovejas descarriadas. Aquí precisamente se encuentra lo principal de su gobierno en este mundo: el Reino sobrenatural que se realiza, en su esencia, mediante la gracia y la santidad.
Es por la gracia como nuestra alma se transforma en un verdadero trono y, al mismo tiempo, cetro de Nuestro Señor Jesucristo. Y es en esta paz y armonía donde se halla nuestra auténtica felicidad, y ése es el Reino de Cristo en nuestro interior.
Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP
Noviembre de 2026, n.º 280
Octubre de 2026, n.º 279
Septiembre de 2026, n.º 278
¿Quiénes son los Heraldos del Evangelio?
Auxilio de los cristianos
Villancicos