De Elías, el Tesbita, surgiría la cohorte profética del monte Carmelo, guiada por Eliseo tras su partida hacia el Cielo, que atravesaría los siglos y daría lugar a la Orden Carmelita, dedicada a la alabanza de la Virgen. No se puede llegar a la perfecta devoción a María sin participar del espíritu de Elías profeta. Esta marca eliática distingue a los verdaderos servidores de Nuestra Señora, confiriéndoles el celo por la gloria de Dios, la agilidad del águila para la contemplación divina y la santa cólera contra los demonios y los hijos de las tinieblas.
Noviembre de 2026, n.º 280
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