¿Sabía usted que el profeta en el Antiguo Testamento, a diferencia de los sacerdotes, que eran tales por causa de un vínculo familiar, es un hombre que recibe un especial llamado de Dios?
Así, el profeta recibe una vocación divina para ejercer una misión encomendada por el mismo Dios. ¿Cuál es esa misión?
Al mismo tiempo, dentro de esta perspectiva bíblica se constata un fenómeno muy singular. Dios permite que, junto a su profeta, junto a su instrumento vocacionado, surjan hombres nefastos, los cuales, usurpando una misión divina, pasan a ejercer el profetismo en nombre del mismo Dios. Son los llamados falsos profetas, tan censurados en la Biblia por su idolatría, su cinismo y falsedad.
No obstante esta realidad pertenezca a los libros proféticos de la Sagrada Escritura, los criterios para discernir el verdadero profeta y los falsos profetas son de perenne actualidad. Acompáñenos en este curso para conocer y adentrar en esta importante temática.
Noviembre de 2026, n.º 280
Octubre de 2026, n.º 279
Septiembre de 2026, n.º 278
¿Quiénes son los Heraldos del Evangelio?
Auxilio de los cristianos
Villancicos