Nacida pastora, en una desconocida aldea de una región considerada secundaria, Santa Juana de Arco fue profetisa, virgen, reina, guerrera y mártir. Y para colmarla de la gloria de asemejarse a Él, Nuestro Señor quiso que la Pucelle sufriera difamaciones y traición por parte del clero de su tiempo, de los nobles de su nación y del pueblo que había venido a salvar.
Sin embargo, los siglos le hicieron justicia y, desde lo alto del firmamento, donde el fulgor de su santidad la había alzado, pudo contemplar cómo sus contendientes eran barridos por la historia y sepultados, algunos …