El párrafo 2010 del Catecismo de la Iglesia Católica destaca tres relevantes aspectos teológicos con relación a la gracia.

En primer lugar, resalta la importancia de buscarla ardorosamente, porque, al ser una dádiva de Dios, nos libera del pecado y nos fortalece en la práctica de las virtudes, para así alcanzar la vida eterna.

En segundo lugar, este párrafo subraya que los bienes temporales —salud, amistad, éxito profesional, confort material y muchos otros— «pueden ser merecidos según la sabiduría de Dios». Probablemente alguien se preguntará: ¿cómo podemos conocer el criterio de la sabiduría divina para que merezcamos tales bienes? …