Tres apóstoles y dos profetas ante Dios hecho hombre, que en lo alto del monte Tabor se muestra en todo su esplendor. ¡He aquí la escena grandiosa y sublime de la transfiguración! Espectáculo inabarcable, que tuvo como testigos terrenos a Pedro, Santiago y Juan, y como representantes de los bienaventurados los grandes Moisés y Elías: «Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz» (Mt 17, 2).
En medio de la sublime visión y atraído irresistiblemente por ella, el impetuoso Pedro exclama: «Señor, ¡qué bueno es que …