San Gabriel: conocimiento amoroso
«Arcángel San Gabriel», de Bicci di Lorenzo - Colección Santa María Asunta, Stia (Italia)San Miguel: lucha, oblación y holocausto
San Miguel - Monte Saint-Michel (Francia)San Rafael: acción pensante
Sucede que entra en este cuadro la acción. Ésta parece muy inferior a la contemplación y a la lucha, a la oblación. Se pude decir incluso que la acción es una lucha. En este sentido, cuando un mecanógrafo del Ayuntamiento sale de casa y su esposa le pregunta «¿adónde vas?», él le responde: «Voy a la lucha». Sin embargo, tal uso se explica en vista de una concepción muy material de la acción. En relación con el propio San Rafael, lo que nos viene a la memoria, por lo menos a mí, es el dibujo —por cierto, encantador y tontuelo— que ilustraba mi librito de Historia Sagrada: el arcángel caminando a pie con un bastón, del que cuelga una especie de cántaro, y conversando animadamente con Tobías. Sería, pues, el ángel que anda, que atraviesa distancias. Esa no es toda la verdad. San Rafael manifestó una sabiduría activa superior, que ayudó a Tobías a ver lo que de hecho debía querer en el viaje, le dio fuerzas y ánimo —éste es el sentido de la compañía—, así como le proporcionó los medios para llegar a su destino. Los aspectos materiales del viaje —andar a pie, hacer que el muñeco que fabricó, y que Tobías tomaba por un hombre, hablara—, no representan nada para el arcángel. Comprendemos, pues, que para hablar de San Rafael como el arcángel de la acción, debemos escoger los más altos grados y patrones de la acción. Es decir, mucho más que la acción operativa completamente activa, se trata de la acción pensante. Por poner un ejemplo corriente, podemos ilustrarla con aquella frase atribuida, de distintas formas, al mariscal Foch: «Ma droite est pressée, ma gauche est menacée, ma arrière est coupée… Que fais-je? J’attaque».1 Esto es magnífico. Es decir: «Estoy en un apuro total. Voy a atacar». Se diría que es una acción «rafaelina», en ese sentido de la palabra, que muestra el pensamiento sobre la acción, una alta categoría de acción.
San Miguel, San Gabriel y San Rafael - Iglesia de San Miguel y todos los ángeles, Kingsland (Reino Unido)El papel de cada arcángel junto a los hombres
De modo que el arte de gobernar, de dirigir proféticamente la acción, estaría con San Rafael; a San Miguel le correspondería el profetismo en la lucha y en el holocausto, y no en la vida corriente; el reinar recaería en San Rafael. Así se comprende la belleza de la distinción entre las diversas misiones. San Gabriel es el profeta que inspira al rey; traza la actuación metafísica. El que da la «metapolítica» —entendida como el aspecto más alto de la función directiva— es San Rafael. El que proporciona la «metalucha», con la tarea especial de repeler a los demonios, es San Miguel. En cuanto contrarrevolucionarios, ¿cuál es el papel de los tres arcángeles? Yo diría que San Gabriel infunde el espíritu verdaderamente contrarrevolucionario, como todo el ideal del Reino de María, con el deseo y la concepción de las cosas altísimas, de tal manera que nos da una idea de los rasgos fundamentales de cómo debe ser un orden humano. A partir de ese orden supremo, ¿cuáles son los métodos ejecutivos de organizarlo? ¿Cuáles son los medios de llevarlo a cabo? Quien nos los indica es San Rafael. Y luchar contra los adversarios que se opongan a ello es la misión de San Miguel. Trasladado al terreno humano, vemos que San Luis María Grignion de Montfort, por ejemplo, tenía momentos «gabrielinos», momentos «rafaelinos» y momentos «miguelinos», según la preponderancia de uno u otro aspecto de su actuación. Leyendo el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, uno siente eso. Hay partes en las que se tiene la impresión de que es San Gabriel el que anuncia alguna sublime verdad. Cuando San Luis, como apóstol, monta la argumentación para convencer a un tercero y enciende un fuego de alma para llamarlo, trasparece San Rafael. En los movimientos de indignación, pues en su libro hay de cabo a cabo una intransigencia adamantina, llega la hora de San Miguel. Es decir, existen rasgos característicos.
San Rafael, San Gabriel y San Miguel - Convento de Santo Domingo, Stone (Inglaterra)¿Qué aspecto angélico brilló más en la vida de Nuestro Señor?
Tales consideraciones no eliden el problema más profundo de saber cuál de esos aspectos, absolutamente hablando, es el rasgo característico en Dios. Podríamos preguntarnos cuál de ellos brilló más en la vida santísima y augustísima de Nuestro Señor Jesucristo y en qué ocasiones se comportó como el Dios de Gabriel, el Dios de Miguel o el Dios de Rafael. Indagaciones de esta naturaleza darían motivo para un bellísimo estudio del Evangelio. Yo diría que, por ejemplo, su vida íntima con Nuestra Señora o su Transfiguración en el monte Tabor me parecen eminentemente ligadas a San Gabriel. Su Pasión, evidentemente, tiene más relación con San Miguel. Es el momento del holocausto y de la lucha, cuando Él vence al mundo. Agonía, en griego, significa lucha del atleta; los atletas eran llamados agonistas. Y San Rafael está más asociado a su vida pública, con el Maestro haciendo apostolado. Es muy ilustrativo para el espíritu pasear por entre esas cuestiones. Emiten luz aun cuando no las resolvamos. Y si después de pensar así consultamos un libro sobre angelología, en diez minutos está elucidado el asunto. En mi opinión, sería conforme a nuestros métodos mentales —no digo que sea el único—, y creo que Nuestra Señora bendice ese modo de actuar, tratar en primer lugar de hacer hipótesis con las luces que Ella nos ha dado y luego estudiar lo que la Iglesia enseña, con espíritu de sumisión, de deseo de aprender. Así se entiende bien la teología. Me parece una forma de obrar muy digna, muy correcta y es lo que yo quise hacer en esta conferencia. ◊Extraído, con adaptaciones, de: Dr. Plinio. São Paulo. Año XIX. N.º 222 (set, 2016); pp. 26-31.
Notas
1 Del francés: «Mi derecha es presionada, mi izquierda es amenazada, mi retaguardia es golpeada… ¿Qué hago? ¡Ataco!». El mariscal Foch fue un militar francés que comandó de forma decisiva las fuerzas aliadas durante la Primera Guerra Mundial, llevándolas a la victoria.