Omnia est gratia, todo es gracia en el ámbito sobrenatural. El hombre, abandonado a sus propias fuerzas, es incapaz de dar un solo paso hacia la unión efectiva con Dios. Sin el auxilio divino, no hay conversión, progreso espiritual ni santidad, y es imposible merecer la vida eterna (cf. Suma Teológica, I-II, q. 109, a. 5).

Ante esta verdad, surge una inevitable pregunta: ¿cómo conciliar la eficacia de la gracia divina con la libertad humana?

La dificultad se acentúa, en gran medida, a causa del orgullo y del liberalismo cada vez más reinantes en nuestro …