San Miguel Arcángel - Iglesia de Santa María, Massachusetts (EE. UU.)
    San Miguel comandó la lucha contra los demonios en el «prœlium magnum» y los precipitó en el Infierno. Este arcángel es, además, el jefe de los ángeles de la guarda de las personas y de las instituciones y, él mismo, el ángel de la guarda de la institución por excelencia: la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana. En él, por tanto, se concatenan dos misiones. Dios quiso servirse del príncipe de la milicia celestial como escudo contra el demonio e igualmente quiere que sea el escudo de los hombres y de la Santa Iglesia. Sin embargo, el arcángel también es espada: no se limita a defender, sino que derrota y precipita en el Infierno. Esa es la doble misión de San Miguel. En la Edad Media era considerado el primero de los caballeros, el caballero celestial, leal, fuerte, puro y victorioso, como debe ser el caballero que pone toda su confianza en Dios y en la Virgen. He aquí la figura admirable de San Miguel, a quien debemos considerar aliado nuestro en las luchas en defensa de la Iglesia Católica.
Plinio Corrêa de Oliveira