¡Esclavitud!… Una palabra tan cruel que evoca dolorosas y terribles impresiones en nuestro interior: pesadas cadenas, violentas sujeciones, horribles castigos; realidades que tanto más nos hacen temblar cuanto más nos alejan de lo que más apreciamos: la libertad. Sin embargo, por increíble que parezca, hay una esclavitud que libera y una libertad que esclaviza.

Un ejemplo de ello lo encontramos en el libro del Génesis. Rico en emotivas y dramáticas escenas, este escrito constituye un verdadero tesoro de enseñanzas morales, de entre las que podemos citar el paradigmático caso de José, el joven «soñador» (Gén 37, 19), que expresa …