Todo lo que sea un verdadero bien positivo, es de suyo deseable y, como tal, podemos pedirlo a Dios. Y si nos es lícito pedir, desear y poner todos los medios para adquirir la salud, la ciencia y la agudeza de ingenio, también lo debe ser, […] pedir, desear y procurar, en cuanto esté de nosotros, un bien tan superior como es el de esta salud, ciencia y penetración que el divino Espíritu comunica (cf. 1 Cor 14, 1).
No hay en esto la menor presunción, deseándolo rectamente; como no la hay en el deseo de comulgar por dar gusto …