En las apariciones de Fátima, la Virgen hizo revelaciones y advertencias sobre los castigos que vendrían si el mundo no se convertía y vivía una vida de piedad y oración, y recomendó el rezo diario del rosario.
Unos años más tarde, transmitió a sor Lucía la devoción de los cinco primeros sábados en reparación por las ofensas hechas a su Inmaculado Corazón. Una parte importante de esta devoción consiste en meditar uno de los misterios del rosario cada primer sábado. Esta devoción se hizo pública en septiembre de 1939 y los Heraldos del Evangelio la practican con mucho empeño.
Para fomentar esta práctica, hemos preparado una secuencia de libros digitales basados en las meditaciones realizadas por nuestro fundador, Mons. João Clá, bajo el título Meditación de los misterios del rosario. En este primer volumen, presentamos los misterios gozosos, en los que contemplamos la anunciación, el nacimiento y la infancia del Niño Jesús.