La primera visita del papa León XIV, poco después de su elección, fue a la pequeña localidad de Genazzano, situada a sesenta kilómetros de Roma, donde se encuentra un precioso tesoro: el fresco de la Madre del Buen Consejo, milagrosamente transportado hasta allí en el siglo XV.
Esta visita, que marcó el inicio de su pontificado, sorprendió a muchos y fue especialmente grata a los Heraldos del Evangelio, que mantienen una estrecha relación con la Madre del Buen Consejo, a ejemplo del fundador, Mons. João Clá, y de su formador espiritual, el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira, que siempre han sentido una profunda veneración por el fresco de Genazzano.
Este libro digital ofrece una visión general de la impresionante historia del fresco, que salió de Albania y, sin intervención humana, «voló» hasta Genazzano, permaneciendo inmóvil, suspendido en el aire, cuando llegó a su destino, donde hoy existe un santuario de los padres agustinos.