Muchos pensarán que dibujar bien es algo específico para unos pocos «elegidos» que poseen el don del arte… Pero se equivocan.

Lo más importante es que a uno le guste, que quiera y, lógicamente, que practique mucho dibujando, como cualquier otra cosa que queremos realizar en nuestra vida.

Así como la fe, «si no tiene obras, está muerta por dentro» (Sant 2, 17), también el querer dibujar sin practicar, será siempre un querer nulo.

Cualquiera puede dibujar, y llegar a dibujar muy bien. Obviamente dependerá del tiempo que le dedique a esta actividad y… claro, de que tenga algunas pautas para llegar a ese fin.

Por eso dejo aquí un itinerario para que usted pueda iniciarse en el mundo del dibujo. Y le animo a que, con esto, paremos de procrastinar y empecemos a realizar: algo que, para muchos, puede ser el sueño de dibujar obras de arte de calidad y, de cierta forma, inmortalizar el paso por esta vida.

Recuerde: «El que aprende y aprende y no practica lo que sabe es como el que ara y ara y no siembra» (Platón).