Mañana de domingo, 3 de noviembre, últimas horas de despedida. Pausada y solemne avanza la fila hacia el féretro de Mons. João. Miles de personas la recorrieron con serenidad para rendirle su último homenaje. Aquel varón había marcado sus corazones para siempre. Peticiones, agradecimientos, besos; no hay una fórmula para despedirse de un padre tan querido. Se deja allí el corazón filialmente nostálgico y se sale con el alma puesta en la esperanza del reencuentro… El reloj marca las once y tres minutos cuando el Dr. Augusto Goedert, médico residente en Curitiba (Brasil) y que en ese momento se …