Para ser católico hay que ser un héroe. Pero, cuántas veces, para ser un héroe hay que ser católico. El primer principio, todo católico lo constata en el enfrentamiento de sus primeras batallas espirituales. No obstante, para verificar el segundo, remontémonos a algunos acontecimientos que sucedieron en los primeros meses de la Gran Guerra (1914-1918).1

La iglesia en ruinas…

El sable del coronel, con un golpe rápido y seco, corta la bruma matutina, aún teñida por el sol que nace sobre un campo devastado, un cementerio de hombres y edificios. El pelotón detiene su marcha ante la orden …