En el mundo egoísta e interesado en el que vivimos, es difícil encontrar un amigo verdadero que esté siempre dispuesto a ayudarnos sin esperar nada a cambio. Incluso, tal vez, tengamos la impresión de que ya no existe ese tipo de persona… Pero sí, ¡existe! ¡Y son millones! Los santos que están en el Cielo, que participan de la caridad de Dios mismo y están totalmente unidos a Él, sienten por nosotros una bienquerencia que ni siquiera nuestro hipotético mejor amigo nos manifestaría. Es imposible imaginar a los bienaventurados inmersos en el torrente de las delicias de Dios …