Habiendo vivido en tiempo de Constantino, San Silvestre fue el Papa a quien le cupo presidir la transformación resultante del hecho de que la Iglesia dejara de ser perseguida para ser reina, abandonar las catacumbas y empezar a ocupar palacios. Fue el pontífice que acompañó el paso de la Iglesia hacia afuera de las catacumbas como un sol naciente. Bajo sus directrices e inspiración se inició la obra por la cual la Iglesia fue siendo rodeada de un lujo y un esplendor que reparaba los años de inmerecida miseria pasados en las catacumbas.
Plinio Corrêa de Oliveira
 
En la foto destacada: San Silvestre - Catedral de Notre Dame, París; al fondo, Basílica de San Juan de Letrán, Roma