Cuando los gélidos días del invierno dan paso a las primeras lluvias de la primavera, que envuelven con su clima ameno a la naturaleza hasta entonces inerte, los hombres son regalados con el despuntar de una vida nueva, rica en principios, misterios y simbolismos. «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos» (Jn 15, 5) ¿Quién no es capaz de escuchar el eco de estas divinas palabras al contemplar los delicados vástagos que brotan de las longevas vides de un terruño legendario y extraer de esta sencilla enseñanza frutos de dulzura y de paz, remedio eficaz para la …