¡Somos hijos de María Inmaculada! Y si tenemos aprecio por nuestra madre natural, mucho mayor debe ser nuestro amor por la que es Madre de nuestra vida sobrenatural. Llenos de gratitud, pidámosle a Ella que, así como triunfó sobre el pecado, triunfe en nuestra alma, infundiéndole un rayo de su inmaculabilidad. Y que, purificados de todas nuestras miserias, seamos asistidos por su divino Esposo y nos transformemos en instrumentos eficaces para la promoción de otro triunfo, por Ella prometido en Fátima y tan deseado por nosotros: el triunfo de su Sapiencial e Inmaculado Corazón.
Secciones
Doctrina
Arte y cultura
Historia
Magisterio
Más escuchados
Ellos quieren entregar la vida a Dios, ¡pero necesitan que usted los ayude!
Forme parte también de esta hermosa misión, ayude a los Heraldos a evangelizar por todo el mundo, ayude a formar sacerdotes para la mies del Señor y apoye los estudios y los gastos de manutención de las hermanas de Regina Virginum.
Haga su donativo
Únase a más de 150.000 fieles
¡Reciba nuestro contenido!
¡Reciba nuestro contenido!