Al analizar la obra de la creación, impresiona constatar la exuberancia de la generosidad manifestada por Dios en todo el universo, desde los más pequeños guijarros hasta las criaturas inteligentes, los ángeles y los hombres. En la naturaleza mineral, lo comprobamos, o bien en la enorme cantidad de granos de arena de los desiertos y las playas, o bien en el incontable número de astros que se pierden de vista en una magnífica noche estrellada, o bien en la abundancia de agua que fluye prodigiosamente sobre la superficie de la tierra. La estructura perfecta del orden mineral se …