León XII1 enseña que una de las obligaciones de los pontífices romanos es la de ser vigías del rebaño de Cristo: rechazar los males que lo amenazan, así como prevenir a los fieles contra las trampas de los enemigos de la Iglesia, apartándolas y frustrándolas con su autoridad. Se trata de la misión profética de aquellos que, como Isaías en la primera lectura de este domingo, tienen el encargo de ser centinelas, defensores y pregoneros de los derechos de Dios.
En efecto, el profeta nos advierte del peligro de alejarnos de la mortificación y de renunciar al dominio …