Pocos en la historia han brillado tanto por su audacia como el gigante San Pablo. Basta leer alguna de sus cartas, o los Hechos de los Apóstoles, para comprobarlo. Sin embargo, entre sus actos de intrepidez, uno sobresale: se atrevió a resumir toda la vida del Hombre-Dios en pocas frases…, ¡y lo consiguió! «Siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres. Y así, reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la …