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Presentación del módulo 6 - Módulo 6 - La reforma protestante

Tal vez una metáfora nos pueda ayudar a comprender la situación de la Iglesia perseguida en las décadas anteriores a la Reforma protestante.

La Cristiandad era como un maravilloso bosque de virtudes religiosas y de principios nacidos de la Cruz de Cristo. Infelizmente envenenaron el roble de la Fe, el cual fue secándose poco a poco; el cedro maravilloso de la vida religiosa fue sangrado hasta que terminó pudriéndose; el ciprés del respeto a los religiosos fue talado a punta de hachazos suicidas de la falta de sacralidad, y una vez que la savia de la compenetración desapareció de la vida de los religiosos, el árbol murió; el bello bosque de pinos de las devociones populares pasó por una terrible sequía y gran parte de él se marchitó, debido al mal ejemplo de los pastores.

En aquellas condiciones, por toda Europa había abundantísima leña seca, lista para ser quemada: sólo faltaba un pirómano que le pusiera fuego. Y el pirómano apareció: se llamaba Martín Lutero. 

Los principales reformadores incendiarios fueron: Martín Lutero en Alemania; Juan Calvino, que contagió Francia; Zuinglio en Suiza y Enrique VIII en Inglaterra. La mayor parte de Europa se incendió, pues el bosque de la catolicidad había sufrido una prolongada sequía.

De la rebelión abierta contra el Papa, el magisterio y todo lo que viniera de Roma, se pasó a los abusos, y de éstos a la violencia. Por todo el continente corrió sangre en abundancia por causa de los ataques de los revoltosos.

Al estudiar los reformadores encontramos una incongruencia terrible: todos ellos decían de sí mismos que eran «inspirados por el Espíritu Santo». Aquella «inspiración» divina les autorizaba modificar todo a su antojo. Pero ningunos de ellos demostró con la santidad de su vida que eran realmente «profetas de Dios». La vida personal de Lutero era tan escandalosa que terminó casándose con una monja escapada del convento. Enrique VIII tuvo seis esposas, de las cuales hizo decapitar a dos. Y Zuinglio no se quedaba atrás. Calvino, por su parte, no soportaba la menor murmuración en su contra sin castigarla con la pena capital.

La ejemplaridad de vida no era patrimonio de los reformadores, por eso mismo desertaron de la vida de perfección y abolieron inmediatamente todas las órdenes religiosas.

Debemos conocer con más detalle aquella época dramática de la Iglesia perseguida, para así amarla más y saber defenderla.

Aulas del módulo 6


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