¿Una nueva religión se impone con la pandemia?

Tengamos cuidado. Es asombroso el esfuerzo que están haciendo algunas ONGs culturales Europeas como Americanas para revivir los credos religiosos indígenas de Latinoamérica.

Tengamos cuidado. Es asombroso el esfuerzo que están haciendo algunas ONGs culturales Europeas como Americanas para revivir los credos religiosos indígenas de Latinoamérica. A lo que parece el objetivo es desterrar del corazón de nuestro continente el Cristianismo o hacer un sincretismo monstruoso de creencias aborígenes y cristianas como buscando instituir una nueva religión: ¿La religión del futuro con culto a un tal Padre Común y la Pachamama?

Son cientos de miles de dólares que se invierten en proyectos de toda índole mientras se sigue hablando de niños que mueren de hambre, falta de agua, energía, medicaciones, asistencia médica y otras prioridades para la vida, incluyendo la alfabetización y la educación superior o al menos la tecnológica.

Un Estado laico, que terminó siendo no tan laico

A la vez que las vocaciones religiosas disminuyen a pasos agigantados y poco se hace por crear un clima apropiado para que se desarrollen y realicen, los cultos indígenas y afro-americanos aumentan protegidos y financiados por políticas de Estado que reciben ayudas de entidades privadas millonarias para que incrementen desde sus ministerios de Educación y Cultura estas prácticas que llaman “ancestrales”. En ese mismo sentido trabajan también las bandas y conciertos de rock que ya han llegado a instaurar definitivamente entre la juventud cultos satánicos mediante el Black Metal en conciertos financiados o subsidiados por poderosas empresas privadas.

El pretendido Estado laico que el liberalismo impuso a punta de revoluciones y guerras civiles en el centro y sur de América, y tanto persiguió a la Iglesia Católica, se ha ido trasbordando gradualmente hacia la protección y cuidado de esas costumbres religiosas que parecían superadas. Algunas Constituciones de los países de esta parte del continente afirman que no protegerán ninguna creencia religiosa en particular. Sin embargo hacen todo lo posible para que el sentimiento religioso aborigen regrese otra vez no sin antes comenzar por tolerar la destrucción de testimonios del cristianismo como está sucediendo ahora con el derribo de estatuas de personajes que nos trajeron la cultura europea. Seguramente ya va comenzar en breve el incendio y asalto continuado a iglesias, y el asesinato de pastores y fieles del cristianismo, no cabe la menor duda.

Un odio larvado se trasmite a diario en películas y documentales que atafagan la opinión pública. Pero lo más lamentable es lo que se está haciendo en los colegios con niños y adolescentes de ambos sexos, al hacerles creer que España y Portugal especialmente, vinieron a América a destruir valores culturales elevadísimos y misteriosos que para algunos académicos de universidades destacadas fueron incluso traídos por supuestos extraterrestres. Esto ya está llegando al colmo de la fantasía y el trastorno mental.

Los nuevos areópagos, difunden las ideas del primitivismo

Con el uso gramatical del lenguaje que fue traído a este continente – porque ni el quechua, aimará o guaraní sirven para expresar ciertos conceptos y abstracciones sociológicas – demuelen mediante artículos de prensa, conferencias, documentales,palestras y otros medios, los valores heredados de Europa, especialmente el cristianismo. Usando los mejores medios de comunicación y tecnología que el progreso de la civilización nos ha dado, se valen de ellos para renegar de ella y elogiar culturas atrasadas, antropófagas, taradas por consumo de alucinantes y con sacrificios humanos, culturas que desconocían la rueda, la palanca y los animales de carga y que construyeron centros religiosos a golpe de látigo y esclavitud monstruosa. Nada se puede hacer por ahora para evitar semejante depredación cultural que pisotea reconocidos valores de comprobada superioridad y hoy nos tiene a las puertas de conquistar el fondo de los océanos y el espacio sideral. Que ha perfeccionado las comunicaciones al grado que hoy las conocemos y también ha conseguido grandes mejoras en la higiene y la medicina.

Teología de la liberación: gusta de las plumas, no tanto del incienso

Algunos reconocidos teólogos de la liberación critican el ceremonial cristiano con velas encendidas, incienso, músicas sacrales, cantos y otros elementos maravillosos que la cultura religiosa nos ha dado, pero sí les parece lo más normal danzas, tambores, plumas, gritos y contorsiones y hasta el uso de alucinógenos en rituales aborígenes que ahora se intentan fusionar con los cristianos. Todo con la colaboración de un Estado que se declara laico y en algunos casos ateo.

Varias cosas están cambiando a raíz de la pandemia pero no es justo que también nuestras costumbres religiosas esté siendo alteradas de tal manera que ya muchos no van reconocer su Iglesia de siempre como consecuencia no solo de las cuarentenas que parece seguirán imponiéndose con cierta frecuencia, sino de las propuestas que han surgido en ciertos sectores de la Iglesia.

Dios tiene sus horas para todo

La historia de la humanidad todavía no se está acabando. Dios tiene sus tiempos y sabrá el momento en que recogerá y enrollará los pergaminos de ella. Mientras tanto tenemos que seguir viviendo en este planeta para prepararnos a la vida Eterna y no más. La santísima Virgen anunció en Fátima el triunfo de su Inmaculado Corazón tras algunas catástrofes por las que se tendría que pasar, y esta de la pandemia bien podría ser una de ellas, pero en la que tendremos que luchar no solamente por preservar la vida sino –¡y sobre todo!-también la fe.

Gaudium Press – Por Antonio Borda

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