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¡Confinados…pero bien acompañados!

Desde hace algunas semanas, e incluso meses, nuestros horarios han cambiado, nuestras actividades han sido suspendidas, se ha puesto de moda el teletrabajo, hay menos viajes y salidas… ¡Es inevitable! nuestros hábitos se han visto afectados por el confinamiento, sin embargo, ¡podríamos aprovechar esta ocasión para instaurar unos nuevos!… Por ejemplo, ¿por qué no le damos un poco más de espacio a la oración en nuestras vidas?

Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.”

Juan 15:17

A continuación, te ofrecemos algunas sugerencias para instaurar una rutina nueva y sencilla:

  • Un «café con Dios»: empieza el día acercándote al Padre, con un poco de tiempo de oración. Se trata de un momento sencillo y acogedor, en el que saludamos al Señor y le ofrecemos nuestro día mediante una corta oración.

  • Algunas «pausas con el Aliento de Vida» durante el día: aparta dos o tres momentos de la jornada para agradecer a Dios por sus beneficios, para presentarle acción de gracias. Esto nos ayudará a ver lo que es bello y bueno en nuestras vidas, a pesar de los tiempos difíciles que vivimos, en los cuales también puede ser difícil mantener la esperanza.

  • Un almuerzo con el Señor: antes de comenzar a comer, y sin importar si lo haces solo o en compañía, pídele a Dios -a través de la bendición- que bendiga y alimente a aquellos que tienen hambre.

  • Un tiempo para la Palabra: es importante sacar un poco de tiempo al día para meditar en la Palabra de Dios, ya sea leyendo el Evangelio del día o guardando un versículo en nuestro corazón. “Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor.” (Salmo 27:14), “Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:20).

  • Un momento de compartir para mis hermanos: podemos llevar en nuestras oraciones los sufrimientos de nuestros hermanos durante este período de pandemia, a través de meditaciones sobre la sanación interior. Además, podemos presentar en nuestras oraciones a todos aquellos que sufren económica y psicológicamente durante esta época.

Una Navidad diferente

Todo el mundo habla de que esta Navidad será diferente, pero muchos lo dicen porque no podrán reunirse, celebrar fiestas, realizar compras, o hacer lo mismo que hacían todos los años.

Sin embargo, esta Navidad puede ser diferente para nosotros por otros motivos. Es verdad que no ha sido un año como los demás. Este año de pandemia nos ha enseñado muchas cosas, entre otras, nuestra fragilidad, nuestra pobreza, nuestra dependencia de Dios.

Y ese aprendizaje es bueno porque nos ayuda a descubrir donde debería estar puesta nuestra esperanza y nuestra confianza, solamente en Dios. En ese Dios que se hizo Niño en Navidad, un niño con fragilidades y pobrezas como nosotros. Con hambre, frío y sueño.

¿Y sus padres? Fuera de su hogar, buscando un sitio donde dar a luz al Creador del Universo, con dudas, con miedos, igual que nosotros, con dolor, pero con esperanza en el Salvador que iba a venir.

Entonces, ¿qué tiene esta Navidad de distinta a las demás? Se parece bastante a la de Jesús. Con pobreza, con imprevistos, tal vez lejos del hogar, con incertidumbre. Jesús se hizo hombre y padeció lo mismo que nosotros, ¿quién sino ese Niño luego hecho Hombre nos comprende en nuestra Navidad, en su Navidad?

Esta es una Navidad diferente y puede ser la mejor Navidad de tu vida, si te sirve para buscar al Salvador, al Redentor del mundo. Le encontrarás en las pequeñas circunstancias de tu vida, en tus dificultades, en tus soledades y también en tus alegrías. Nunca estás solo porque ese Niño está junto a su Padre y el Espíritu Santo habitando en ti, por lo que estas Navidades las pasarás en familia, ¡qué mejor familia que la que habita en tu corazón y de la que formas parte!

Para que esta Navidad sea la mejor, entra en tu interior, recógete, dedica todos los días a estar un rato de oración, participa en los sacramentos. Vive una Navidad donde el Niño nazca en tu corazón. Que esta Navidad nos haga de verdad valorar la vida de todo ser humano, nuestra propia vida, el don de la vida.

Lee algún libro espiritual y participa en alguna comunidad espiritual de Hozana que te ayude. Dale calor al Niño y déjate calentar por su Amor que es el Espíritu Santo.

Y que estemos alegres porque como decía San León Magno en uno de sus sermones navideños:

Hoy, queridos hermanos, ha nacido nuestro Salvador; alegrémonos. No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el temor de la mortalidad, y nos infunde la alegría de la eternidad prometida.”

Vive una Navidad diferente y compártela con tus seres queridos, esta Navidad puede cambiar tu interior, puede cambiar el mundo.

¡Feliz Navidad!
María Jesús Esteban, por Hozana