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Peregrinación Virtual a Guadalupe

LA PEREGRINACIÓN VIRTUAL A GUADALUPE FINALIZA CON UNA SERIE DE MISAS EN LA BASÍLICA Y EN AMERICA Y CON LA SATISFACCIÓN DE LOS PEREGRINOS DE HABER VIVIDO UNA “EXPERIENCIA ÚNICA”

 

Con la entrega virtual de la credencial del peregrino, firmada por don Francisco Cerro Chaves, arzobispo de Toledo, finalizó la peregrinación virtual a Guadalupe que comenzó el viernes 9 de octubre hasta el 12 de octubre, fiesta de la Hispanidad. Esta peregrinación, organizada por el Arzobispado de Toledo, reunió durante cuatro días a más de 2.500 personas de 31 países, que recibieron cada jornada el material del peregrino, viviendo en comunión y oración este encuentro con la Madre, la Virgen de Guadalupe.

El material que se encontrará próximamente en la web de www.jubileoguadalupe.com se pone a disposición de todas las personas, parroquias, movimientos y entidades que quieran “ponerse en camino hacia la Virgen, la Madre de Dios”, como indicaba don Francisco Cerro en su saludo a todos los participantes.

Han sido muchas las opiniones y valoraciones que los peregrinos han hecho llegar por diversas vías de comunicación a la Comisión Organizadora de la Peregrinación Virtual, formada por sacerdotes y seglares, y a la Comunidad Franciscana del Santuario, en las que se ponen de manifiesto la emoción y la satisfacción que ha supuesto el realizar esta peregrinación, convirtiéndose, como muchos participantes han expresado, “en una experiencia única”, que les “ha enganchado y han podido entender y vivir el Evangelio”, gracias a los itinerarios físico, itinerario espiritual, momento orante, catequesis, el santo peregrino y el juego “Entrance Room”.

Los peregrinos han resaltado la “sencillez y la rigurosidad de los contenidos, teniendo presente a la Virgen de una forma diferente pero también cercana”.

Retransmisiones Día de la Hispanidad

 

Por otra parte, es de destacar que el pasado 12 de octubre desde las redes sociales del Jubileo Guadalupe se fueron dando a conocer las retransmisiones del Día de la Hispanidad desde los distintos países, como España (desde Guadalupe, presidida por el obispo emérito de Segovia, don Ángel Rubio Castro), Perú, Costa Rica, Argentina, México, Colombia, Ecuador y Honduras.

La Misa de las 17:00 hrs. fue celebrada por un sacerdote Heraldo del Evangelio en el propio Santuario. Integrantes del coro de esta asociación de Derecho Pontificio, animaron la Eucaristía que fue transmitida tanto por el Canal YouTube del Jubileo Guadalupense, como por el canal YouTube de los Heraldos del Evangelio de España, y en la que participaron tanto integrantes de la orden II como terciarios y cooperadores de la Provincia de Toledo. 

En todos los países se celebró la misma Misa votiva de Nuestra Señora de Guadalupe para que hubiese una unión más estrecha.

Con la Eucaristía presidida por el cardenal don Óscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, desde el Santuario de Nuestra Señora de Suyapa, concluyeron las diferentes misas que se retransmitieron el Día de la Hispanidad, sucediéndose de hora en hora. El cardenal Maradiaga en su homilía manifestó “que este Jubileo Guadalupense avive en todas y todos ustedes, queridos hermanos, con los cuales estamos unidos, el amor a Jesús y a su Santísima Madre”.

Desde la Secretaría de Coordinación del Jubileo de Guadalupe agradecieron  a todas las personas que han participado en esta iniciativa y también a la Comunidad Franciscana del Santuario, así como a los sacerdotes y seglares que han preparado la peregrinación virtual.

El deber cumplido

El deber cumplido

Quienes participamos de la Misa por el eterno descanso del alma del Rvdo. D. Pedro Paulo de Figueiredo, E.P., el 29 de junio en la Basílica de la Concepción de Nuestra Señora en la calle Goya de Madrid, salimos de la Eucaristía con una idea clara en el espíritu: lo que en la vida realmente vale y es importante, es haber cumplido con lo que Dios espera de cada uno.

Fue una celebración muy digna, presidida por el Cardenal Arzobispo, D. Carlos Osoro Sierra y concelebrada por tres de sus Vicarios Episcopales, tres Sacerdotes Heraldos del Evangelio y otros once sacerdotes. La belleza del templo, la luz que atravesaba las vidrieras y la armonía de las músicas y cantos del coro de los Heraldos, elevaban las almas hacia las consideraciones más altas que la muerte nos recuerda: la importancia del destino final.

El Cardenal Carlos Osoro señaló en su homilía que nos reunimos “esta tarde, en esta fiesta entrañable, de San Pedro y San Pablo, apóstoles de Cristo, testigos del Señor, anunciadores con sus vidas de la Buena Noticia que es el mismo Jesucristo. Pero estamos reunidos también para recordar y rezar por Don Pedro Paulo de Figueiredo, que ha estado con nosotros tanto tiempo. Y que esta pandemia le ha hecho sufrir esta enfermedad y entregar la vida a Nuestro Señor Jesucristo”. Y en base a las lecturas del día señaló que en primer lugar, nos dice el Señor que vivamos de la fuerza, de la gracia y del poder de Nuestro Señor Jesucristo. En segundo lugar, el Señor nos invita a vivir también en nosotros, de la fuerza que tiene la Resurrección de Cristo, el no tener miedo a nada. Y en tercer lugar el Señor en el Evangelio nos invita a vivir en la cercanía y en la comunión con Nuestro Señor Jesucristo”.

Recordó como Don Pedro Paulo -que fue Superior de los Heraldos del Evangelio y de la Sociedad de Vida Apostólica Virgo Flos Carmeli en España- había respondido a la llamada del Señor y vivió esa cercanía y esa Comunión con la Iglesia y con Nuestro Señor Jesucristo.

Viendo tantas personas de tan diferentes edades, pero con una misma Fe y que siguen el carisma al cual Don Pedro Pablo se dedicó por entero siguiendo al Prof. Plinio Corrêa de Oliveira y a Mons. João S. Clá Dias, pensaba cómo es verdad que la Iglesia es un inmenso y caudaloso río, en el cual se van sucediendo las aguas, pero siguen el mismo curso rumbo al mar. Don Pedro Paulo pertenece ya, así lo esperamos por la Misericordia de Dios, a la Iglesia triunfante. Muchos otros, muy jóvenes, que pertenecen a los Heraldos del Evangelio siguen con alegría dentro de ese río. Los que se marchan a la Eternidad son un ejemplo para continuar dando todo en el servicio de la Iglesia y por tanto de Nuestro Señor Jesucristo.

Acompañaron a los Heraldos en la Eucaristía el Ministro Consejero de la Embajada del Brasil, la presidenta y la secretaria del Foro de Laicos de España, y representantes de varias realidades apostólicas de Madrid con quienes los Heraldos del Evangelio mantienen relaciones de amistad, en un clima de eclesialidad y reconocimiento mutuo.

Cinco décadas de evangelización, cinco décadas de entrega a la Santísima Virgen María y a Dios Nuestro Señor, cinco décadas del deber cumplido, que fueron recordadas con la oración y la estima de tantos, para comenzar por el Cardenal Arzobispo y los sacerdotes que con él concelebraron. Sin duda, al final de la vida, nada como poder mirar hacia atrás y ver que se ha cumplido con el deber. Como católico, como sacerdote y como Heraldo del Evangelio.

¡Descanse en Paz!