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Cardenal Osoro habla del derecho de los padres a educar a sus hijos

Tras la aprobación de la llamada Ley Celaá por el pleno del Congreso de los Diputados español, cobran actualidad advertencias hechas por el Cardenal Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid, a ese texto, advertencias hechas en su carta semanal. Pasa ahora el texto en su recta final al Senado, tras haber obtenido solo dos votos más de los requeridos para ser aprobada.

Son los padres los primeros educadores, y el Estado debe auxiliarlos

Afirmó el Cardenal Osoro que, tal como lo consagra la doctrina de la Iglesia, “los padres, al haber dado la vida a los hijos, tienen la gravísima obligación de educar a la prole y, por consiguiente, deben ser reconocidos como los primeros y principales educadores de sus hijos”. Y que “la tarea de impartir la educación, que compete en primer lugar a la familia, necesita de la ayuda de la sociedad”.

Por eso afirma el purpurado que hay que “proteger los derechos y deberes de los padres y de quienes participan en la educación y prestarles ayuda, conforme al principio de su deber subsidiario”, a fin de “completar la obra educadora teniendo en cuenta los deseos de los padres”.

El Cardenal se preguntó si con la nueva ley realmente se abordan “las necesidades reales que surgen en esta nueva situación de la humanidad o las que, desde una ideología estimamos”.

También dijo que “se deben garantizar y asignar recursos económicos y personales a todas las escuelas, tanto a las escuelas públicas concertadas de iniciativa social como a las escuelas públicas de iniciativa estatal”.

La escuela concertada, la gran damnificada

Según muchos críticos, la gran damnificada de la ley Celaá es la escuela concertada española, muchas de ellas dirigidas por entes de inspiración católica. Las familias perderían el derecho a elegir el centro educativo de sus hijos, y será el Estado el que regule la admisión en centros públicos y privados concertados.

Entre otras reformas, la nueva ley de educación también elimina la obligación de cursar una materia alternativa a Religión, y su calificación no entrará a integrar la media para becas o acceso a la educación superior.

Fiesta de la Almudena

Venciendo las adversidades a consecuencia de las medidas sanitarias y de un tiempo que amenazaba lluvia, decenas de hijos de la Virgen de la Almudena se reunieron una vez más a sus pies para celebrar su fiesta.

En la Catedral madrileña, el Cardenal Arzobispo, D. Carlos Osoro Sierra presidió la solemne Eucaristía que fue concelebrada por el Cardenal Arzobispo emérito, por el Nuncio Apostólico, el Arzobispo Castrense y los Obispos de Alcalá y Getafe, así como los cuatro auxiliares de Madrid.

El Alcalde Madrid, D. José Luis González Almeida renovó el Voto de la Villa expresando que

“nuevamente, los madrileños volvemos nuestros ojos y nuestros ruegos a vos, nuestra patrona y protectora, fiando en vuestra misericordia, como hicieron nuestros antepasados, para imploraros que nos ayudéis a luchar contra la plaga de nuestro tiempo”.

En su Homilía el Cardenal Osoro pidió que

“sigamos los pasos de nuestra Madre María: prestemos la vida para dar dignidad al otro” y que es necesario decir “sí” a Dios como hizo María para “afrontar con espíritu nuevo creativo y renovador los problemas que nos asolan”.

Al término de la Eucaristía, la imagen de la Virgen de la Almudena ha sido llevada en procesión a las puertas de la catedral, en la explanada frente al Palacio Real. Lo ha hecho precedida por autoridades, fieles y sacerdotes concelebrantes, y ya a las puertas la esperaban centenares de madrileños.

Tras la interpretación de un toque de trompeta a cargo de los Heraldos del Evangelio, el cardenal Osoro ha dedicado unas palabras a la Virgen, a quien “en Madrid te hemos recibido siempre, te hemos incorporado a nuestra vida”. Reconociendo que el contexto de este año es muy distinto por la pandemia, «nos ponemos ante ti, Madre”, en una cercanía “que provoca que nos situemos ante el prójimo cuidando y cuidándonos”.

Luego los Heraldos y todos los presentes cantaron el tradicional Himno a la Virgen de la Almudena, cuando ya el sol iluminaba todo el ambiente.

Para concluir los actos homenaje a la Virgen de la Almudena, la imagen de la Patrona fue llevada al atrio de la puerta lateral de la Catedral que da a la calle Bailén, para allí ser venerada más de cerca por todos sus hijos. En la salida los Heraldos del Evangelio interpretaron la Marcha Real y otras músicas.

Durante la tarde se celebrarán varias Misas en honor de Virgen.